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La estrella de la milonga

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La vi por primera vez en mis primeras incursiones como principiante en la milonga, la cara de adolescente ocultaba su edad, luego supe que pisaba los treinta y pico.

Muy simpática, hablaba con todo el mundo, se notaba que era habitué y muy conocida.

Bailaba con excelentes bailarines, por eso nunca me animé a sacarla, pero estaba fascinado con ella, era la mujer perfecta; hermosa y muy buena bailarina, el tipo de mina que siempre había soñado… pero la veía como  algo inalcanzable, como demasiado para mí, no me sentía preparado para bailar con ella y así fui dejando pasar la oportunidad.

El tiempo pasó, dejé de frecuentar La Ideal y me había olvidado de ella hasta hoy.

Apenas entré, vi un grupo bastante alegre festejando en una mesa, supongo que un cumpleaños, no les presté atención hasta que uno de ellos se levanta y viene hacia mí, lo conocía de vista, ni recordaba su nombre, habíamos charlado apenas alguna vez, pero me abraza y me dice en voz alta para que escuchen los demas,

– Cómo te va, che, tanto tiempo -, simulando conocerme bien –  vení que te quiero presentar a alguien.

Me lleva a la mesa y la veo a ella, habían pasado los años pero mantenía aún fresca su cara de adolescente. Lo miro como interrogando con la mirada porque no podía creerlo,  y me dice..

– Te presento a Mónica, te quiere conocer.

Ella se para y se me acerca sin preguntar mi nombre y deshinibida, seguramente por las copas que había tomado, me dice a quemarropa :

– Desde que te vi en La Ideal, nunca me diste bola, me moría porque me sacarás a bailar, pero nada, te buscaba con la mirada, pero me ignorabas.

Me dejo pasmado, nunca lo u¡hubiera pensado.

– Ah si? – le dije yo con la mejor cara de otario y  por dentro me quería matar – ¿bueno, bailemos ahora?.

Pero no llegemos a la pista, tal vez se arrepintió o sentía que no era lo que imaginaba, algo no estaba bien con ella… o tal vez algo no estaba bien conmigo.

¿Por que me ignorabas? – me dijo empujándome hacia el pasillo – , terminé odiándote por esa actitud tuya.

– Me creerias si te digo que en ese tiempo era un principiante y no me sentia a tu altura, a vos te veía, inalcanzable, ¿por qué razón querías que yo te saque a bailar,  si te rodeabas de amigos buenos bailarines?.

– No te creo… – me increpó enojada – Yo te veía elegante, tenías clase para bailar, y algo particular: ninguna mujer bailaba mal con vos, eso es una señal, porque lo hacian mal con otros. Lo tuyo es un don que no se aprende, se lleva en la sangre y va mas alla de las marcas.

– Creeme que te digo.. – pero no me escuchó..

– Te observé mucho, bailaste con todas mis amigas, y con toda mujer que aparecía en la milonga, pero a mi siempre me dejaste de lado. ¿por que?

– Te juro que me quiero matar, no puedo creer que me digas esto…. al menos estamos recuperando el tiempo perdido.

– Te equivocas, el tiempo perdido no se recupera, el momento fue hace años, hoy ya se perdió el encanto.

– No me hagas sentir mas mal de lo que me siento, recuperemos ese encanto – le dije insistente

¿Me queres decir para qué nos sirve?, ambos buscamos lo que fuimos, vos decis que queres bailar con esa chica que te deslumbró aquella vez (y yo no te creo),  y yo quero bailar con ese tipo con clase que me fascinaba cuando lo veia en La Ideal y nunca me dió bola,  pero ahora ya es tarde..

– Entonces por qué le dijiste a nuestro amigo en común que querías conocerme..

– Porque siempre quise decirte todo esto que tenía atravesado, todo lo que me hiciste sufrir, en cuanto te vi quise que lo supieras.

– Yo tambien me siento mal, pero estás exagerando un poco?

 – ¿Exagerando ?, ¿sabes lo que fue para mi? yo que bailaba con los mejores y se mataban para sacarme a bailar, pero de repente apareces vos sacando a bailar mis amigas sin mirame siquiera, cada una de ellas que se lucia con vos, despues me lo hacia notar… “ay, no sabes lo bien que baila.. no se por que a vos no te saca” con una sonrisa burlona… me sentía como la cenicienta pero sin zapatito ni el final feliz… sos un imbecil…

Me quedé en silencio, no tenía argumentos, me estaba pasando la factura de su resentimiento….tal vez algo exagerado porque habia tomado de mas, pero yo ya no podía hacer nada para revertir la situación.

Nos alejamos sin decir una palabra mas, guardaba la esperanza que tal vez otro día, en otro lugar nos volviéramos a encontrar para sacarnos las ganas de milonguear como debe ser.

Otra vez pasó el tiempo y no tenia idea donde encontrarla, hasta que una noche me cruzo con nuestro amigo en común y me pasa el dato que ella paraba en La Milonguita, de la calle Armenia.

La verdad que aunque me quedaba algo a trasmano, me tomé un taxi y fuí.

Cuando entré no me costó mucho encontrarla, brillaba su sonrisa y su cabellera rubia en la pista bailando con uno de sus amigos.

Dí una vuelta y esperé paciente la próxima tanda para sacarla. Llegado el momento puse la mejor sonrisa y la cabecee.. me ignoró, quise creer que no me habia visto bien, cambié de lugar, pero de nuevo me ignoró y salió a bailar con otro. Otra vez a esperar una tanda mas, entre tanto me pedí un whisky para entonarme y seguí esperando.

Volví a intentarlo, pero no había caso, tomé la decisión y me acerqué a la mesa con una sonrisa de galán para invitarla en persona, me miró con una mueca de cansancio, y me dijo en voz alta para que escuchen el la mesa:

– ¿Que tengo que hacer para que entiendas que nunca voy a bailar con vos, imbécil? – 

Cuando te hacen eso en una milonga, te tenes que ir… y es lo que hice..

– A Monica siempre le gusto ser la estrella de la milonga, y vos te atreviste a ignorarla – me dijo nuestro amigo en común cuando lo volví a encontrar – esa fue su venganza.

comentarios (5)

  • Prtin

    Egos… simplemente Egos heridos…Evidentemente, difìciles de digerir para algunos…y asi deben andar por la vida. El tango los refleja tal cual son-

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  • Bibi Tapia via Facebook

    Que linda historia… Un poco. Dura pero mucho de realidad…

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  • Fausto Tangos via Facebook

    Interesante, muy real, sucede … hay personas (mujeres u hombres), que estan [email protected] que es imposibe que alguien no quiera bailar con [email protected] [email protected] ridiculamente, como en el relato, se ofenden Y/o se enojan por ello. En fin … cosas que pasan … alla [email protected]

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  • Mariela Mariela via Facebook

    qué lindas historias, gracias por compartirlas,me encanta leerlas ¡¡

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